21-07-2020 / 21:50 h EFE

ERC, comunes, CUP y el Sindicato de Inquilinos han pedido a JxCat que no desvirtúe con enmiendas la proposición de ley para controlar el precio de los alquileres en las zonas tensionadas que acordaron hace apenas unas semana y que se votará esta semana en el Parlament.

Hace apenas una semana que el Govern, JxCat, ERC, los comunes, la CUP y el Sindicato de Inquilinos anunciaron un acuerdo para promover una ley que prevé obligar a congelar o a bajar los precios de los nuevos contratos de alquiler en los municipios catalanes con más de 20.000 habitantes.

Después de que los grupos firmantes promovieran la tramitación de la norma por la vía rápida, el diputado de JxCat Antoni Morral ha desatado la polémica al anunciar en sede parlamentaria que su grupo se reservaba la posibilidad de hacer enmiendas al texto registrado, que en su opinión presenta "margen de mejora".

Aunque los posconvergentes aún no han registrado las mencionadas enmiendas, el Sindicato de Inquilinos afirma que ya las han podido leer y que "desvirtúan" lo pactado, ya que incrementan los supuestos en los que la propiedad podría seguir subiendo la cuota mensual.

El portavoz de la entidad, Jaime Palomera, ha explicado a Efe que los dos cambios más importantes son los que dejan fuera de las limitaciones a los arrendadores que ingresen menos de 4.100 euros y a los que hayan hecho pequeñas reformas en la vivienda que se alquile, que podrán seguir incrementando las cuotas hasta un 20 %.

Palomera ha destacado que el texto registrado ya prevé exenciones en caso de grandes rehabilitaciones, pero que al ampliarlo a cualquier tipo de reforma lo que se consigue es que el control de alquileres sea "inoperante", ya que los municipios no disponen de suficientes inspectores para comprobar si en efecto se han hecho las modificaciones que se dice.

Fuentes de los comunes consultadas por Efe consideran que "es una vergüenza que JxCat intente cargarse un texto que ha aprobado el propio Govern" y coinciden en que estas enmiendas "alteran el espíritu" de la norma.

Por su parte, la CUP ha advertido a través de las redes sociales de que "no se entenderá" que JxCat se eche atrás después de haber firmado la proposición que firmaron hace unos días.

Durante el debate parlamentario, la diputada de la CUP Maria Sirvent confiado en que "ningún especulador haya presionado a ningún grupo para que esta proposición de ley sea modificada a espaldas de los movimientos sociales".

En la misma línea, el diputado de ERC Jose Rodríguez ha lanzado un aviso similar y ha pedido a los grupos firmantes que mantengan el acuerdo firmado y que no sucumban a las presiones de quienes quieren introducir enmiendas "por detrás".

Desde el Sindicato de Inquilinos, Palomera pone nombre a estas presiones: el sector inmobiliario.

"Si JxCat traiciona a la sociedad civil y deshace el trabajo hecho les empezaremos a señalar y explicar cuál ha sido su actitud. Pero entendemos que no llegaremos a esto, que entenderán que sería un error incomprensible no ceñirse a un acuerdo al que han dado su apoyo más de 4.000 entidades sociales", ha resuelto.

 
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