23-07-2020 / 18:00 h EFE

La isla de la Cit, donde se halla Notre Dame de Pars, ha cambiado de rostro desde el incendio de 2019. Ya no son los turistas quienes la frecuentan, sino 150 obreros de profesiones centenarias y hasta ahora olvidadas, que se han convertido en los nuevos hroes de Francia.

Sus trabajos diarios rozan el malabarismo: un hombre escala con cuerda sobre las bvedas de la iglesia, un grupo de tcnicos busca la frmula mgica para contener con veinte vigas, cada una de ellas de dos toneladas, el andamio que se quem en el incendio y que amenaza con derrumbar el edificio...

La tarea es extraordinaria, pues a un trabajo fsico y exigente se le aade el peso de participar en una obra mayscula con una presin meditica e histrica constante.

Didier Cuiset, director de la empresa de andamios Europe chafaudage, lleva quince meses con el sueo trastocado.

Sus trabajadores intervenan ya en las obras de restauracin que estaban en marcha la noche del incendio. En las primeras horas tras el fuego, ellos fueron el foco de las crticas.

El telfono sonaba a todas horas con periodistas que buscaban saber qu haba pasado aquel 15 de abril. Tenan sus hombres algo que ver en el fuego?

A Cuiset se le apaga la voz cuando rememora las noches en vela en la obra, que a menudo iban seguidas de la dolorosa lectura de artculos que ponan en entredicho su actuacin.

"Todos estuvimos muy afectados. Tengo chicos que venan llorando destrozados porque en el colegio algunos compaeros decan a sus hijos que su padre haba incendiado Notre Dame", rememora Cuiset.

EN ALERTA CONSTANTE

La empresa, especializada en la intervencin de monumentos histricos, respondi a la demanda del arquitecto jefe, que necesitaba para la restauracin un andamio cuyo peso no reposara en la estructura del edificio. Pese a que la cubierta desapareci por completo con el fuego, el andamio sigue en pie.

Sus empleados, en su mayora jvenes de entre 18 y 25 aos, han retirado de momento unas treinta de las 300 toneladas que pesa ese armatoste metlico.

Pese a estar ante "la obra de sus vidas", tambin viven das malos y noches en vela, incluso en Navidad, cuando a media noche se activaron los sensores de movimiento del andamio y son la alarma en el telfono de este veterano operario, que comenz en 1984 accediendo con cuerdas a los rincones ms inaccesibles del museo del Louvre.

Cuiset dormir tranquilo el da que ese andamio est totalmente desarmado: "Cada noche te despiertas pensando que has podido olvidar algo que podra...".

La frase queda abierta. La peor pesadilla de los obreros, quince meses despus, es que el andamio se venga abajo y con l el edificio. En una obra marcada por las desgracias (la contaminacin de plomo, las tempestades y la pandemia por el coronavirus impusieron largos parones), an no saben cundo exactamente acabarn el desmontaje.

UN OFICIO DE POR VIDA

"A menudo decimos que nosotros no tenemos un trabajo, sino una oficio. Eso es para toda la vida", dice Pierre Weber, responsable de PierreNol, los talladores de piedra de la catedral.

Para ensalzar estas profesiones, que hasta hace dcadas se transmitan principalmente de generacin en generacin, el organismo pblico que gestiona las obras ha organizado una exposicin de fotografas en torno a la catedral, que muestra el trabajo de reconstruccin desde el da que sigui al incendio.

Cientficos, carpinteros, especialistas en vidrieras, piedras, andamios o gras (hubo que recurrir a una de 80 metros de alto cuya simple ascensin conlleva a cada obrero 10 minutos de escalada) intervienen en los trabajos de contencin, que permitirn asegurar el edificio y permitir la restauracin.

A da de hoy, mientras los tcnicos de andamio y cuerda continan la retirada de la estructura metlica, los talladores de piedra tienen la misin de consolidar las bvedas para evitar que caigan nuevas piedras y que los restauradores puedan intervenir.

Desde banqueros que quieren cambiar de profesin a estudiantes perdidos, tanto Weber como Xavier Rodriguez, director de Jarnias, la empresa de los especialistas de acceso por cuerda, coinciden en que el inters en los centros de formacin ha crecido notablemente.

"Desde el incendio tenemos muchsimos ms currculos que nos llegan, lo que est muy bien porque necesitamos reclutar a muchas personas, es una profesin con futuro", dice Rodriguez.

Eso s, muchos de los interesados solo piden una cosa: trabajar en Notre Dame.

 
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