13-08-2020 / 17:20 h EFE

El hospital García-Orcoyen de Estella-Lizarra ha habilitado una nueva Unidad de Cuidad Intensivos con ocho puestos y equipamientos de nueva generación.

Ubicada en la segunda planta del hospital, la nueva UCI cuenta con cuatro puestos individuales y una sala con otras cuatro camas, para poder atender a más pacientes críticos y estar preparados para abordar ésta pandemia u otras situaciones que requieran de este tipo de asistencia.

Dispone de un equipamiento de última generación tecnológica y se ha diseñado siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para la atención en caso de rebrotes del COVID-19.

En el equipamiento de la unidad se han invertido un total de 506.000 euros y el coste de las obras ha sido de 192.600 euros, según los datos facilitados por el Gobierno Foral con motivo de la visita a las nuevas instalaciones que ha realizado la consejera de Salud, Santos Induráin.

En la visita ha estado acompañada por la gerente del Área de Salud de Estella, Yolanda Montenegro; la jefa del Servicio Asistencial de Enfermería, Beatriz Gaya; y el jefe de Servicio de Atención Primaria y Continuidad Asistencial del Área de Salud de Estella, Rodolfo Montoya.

Posteriormente, se ha reunido con profesionales del hospital y los responsables de los equipos sanitarios del Área de Salud de Estella.

El Gobierno Foral precisa que aunque por población sanitaria al hospital le corresponderían 4,5 camas de UCI (se recomiendan 7-8 camas por cada 100.000 habitantes), según las últimas recomendaciones del Ministerio de Sanidad, debido a la situación de emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, debe disponer de ocho puestos de UCI.

Los cuatro puestos individuales, de unos 20 metros cuadrados cada uno, ofrecen al paciente mayor privacidad y permiten que pueda estar acompañado de sus familiares con mayor libertad, atendiendo a los principios de “Humanización de los Cuidados Intensivos”. La UCI cuenta asimismo con una sala para atender a otros cuatro pacientes, de unos 50 metros cuadrados.

Las nuevas instalaciones tienen, además, cinco salas adyacentes para ubicar el material necesario, un espacio de descanso para el personal sanitario, una zona de información médica y una sala de trabajo.

El espacio global es mucho mayor que el existente en la UCI anterior, lo que permitirá, en momentos de alta carga de trabajo, mantener la distancia social recomendada en las circunstancias actuales.

Toda la unidad dispone de ventilación adecuada y de luz natural, importante para el ritmo circadiano del paciente (cambios en nuestro organismo asociados al ciclo noche-día).

Además, cuenta con cámaras de videovigilancia para todos los boxes, con monitores de control en dos puntos diferentes para potenciar la seguridad del paciente; con un puesto de trabajo en cada box individual para poder acceder a la historia clínica y los datos informatizados del paciente; y con dos puestos de trabajo en el control de Enfermería.

La anterior Unidad de Cuidados Intensivos, situada en la planta baja, donde compartía espacio con la Unidad de Reanimación Postquirúrgica (URPA), contaba con tres puestos de críticos, que en alguna ocasión llegaban a cuatro, la mitad en comparación con los ocho puestos de los que dispone la unidad actual.

 
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