18-08-2020 / 18:00 h EFE

Metro de Madrid ha comenzado este lunes los trabajos que tiene que realizar en la estación de Gran Vía, correspondientes a la arquitectura interior y las instalaciones de la estación, han indicado a Efe fuentes la Consejería de Transportes, Movilidad e Infraestructuras.

Durante el próximo trimestre aproximadamente, se desarrollarán simultáneamente los trabajos de la Dirección General de Infraestructuras y los que realizará Metro.

El Departamento que dirige Ángel Garrido espera poder reabrir la estación de Metro de Gran Vía -que está cerrada desde agosto de 2018- a lo largo de 2021, siempre que no surjan nuevos imprevistos que afecten al ritmo de las obras.

Los trabajos se han ralentizado por el hallazgo de vestigios arqueológicos, así como por la pandemia de coronavirus y la declaración del estado de alarma, que impuso medidas restrictivas para las obras públicas.

Las obras se paralizaron totalmente durante un mes en la primera parte del estado de alarma.

Con posterioridad, se pudo retomar la actividad de forma parcial, trabajando a un 25-30 por ciento del ritmo normal, por las limitaciones sanitarias y las medidas preventivas que era obligado adoptar.

Desde finales de mayo, se ha reabierto la actividad en todos los tajos, pero se sigue trabajando a un ritmo menor del habitual, a un 75-80 por ciento del rendimiento normal, por las medidas de seguridad con las que hay que desarrollar las obras.

Con este nuevo esquema de trabajo, la Dirección General de Infraestructuras de la Consejería de Transportes espera concluir la obra civil a finales de noviembre o principios de diciembre.

Los trabajos en ejecución presentan una importante complicación técnica debido a que se actúa sobre infraestructuras antiguas y un entorno complejo con protección de patrimonio cultural.

La Consejería de Transportes ha primado en todo momento la seguridad y la protección del posible patrimonio que pueda aparecer, siguiendo las indicaciones de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

En el último trimestre del año pasado, aparecieron los restos más profundos de la estación original diseñada por el arquitecto Antonio Palacios en 1919 (escalera, pozos de ascensores y vestíbulo de la estación).

Por este motivo, hubo que adaptar de nuevo el ritmo de los trabajos a los condicionantes arqueológicos impuestos por la Dirección General de Patrimonio Cultural.

Estos restos se catalogaron y se desalojó la zona definitivamente en el mes de diciembre.

Desde el Departamento de Transportes, han destacado que el proceso de documentación histórico-arqueológica está siendo "minucioso y exhaustivo" durante toda la obra en la estación para poder compatibilizar la seguridad y accesibilidad de los ciudadanos, por un lado, y la conservación del patrimonio, por otro.

A instancias de la Dirección General de Patrimonio Cultural, la Consejería de Transportes lleva a cabo un control arqueológico permanente, con el fin de documentar y, si es posible, poner en valor los restos patrimoniales que han aparecido en las obras.

El equipo de arqueólogos ha ido informando mensualmente al área de Protección del Patrimonio de la Dirección General del desarrollo de los trabajos y comunicando los hallazgos que iban apareciendo de forma inmediata, lo que ha permitido señalar los restos recuperables y el tratamiento de conservación.

Se ha encontrado el recinto cilíndrico que albergaba la escalera (el hueco del ascensor) o restos discontinuos de la losa de la estructura de la antigua escalera (que no tenía elementos de la cerrajería y los pavimentos originales).

Los tramos discontinuos de la escalera se interrumpían a causa de un túnel de vías que se construyó en los años setenta.

Además, se han hallado algunas piezas cerámicas ornamentales que se van a restaurar.

La Comunidad de Madrid está estudiando cómo se van a musealizar los vestigios recuperados.

Estas obras permitirán ampliar los vestíbulos de la estación subterránea de Gran Vía -duplicando el espacio disponible hasta los 2.000 metros cuadrados- y conectarla con la red de Cercanías a través de un pasillo directo a la estación de Sol, además de facilitar la accesibilidad a la estación con la instalación de cuatro ascensores y seis escaleras mecánicas.

La conexión de Sol y Gran Vía supondrá una mejora en la movilidad de los madrileños y una reducción del tiempo que dedican al transporte.

Las obras mejorarán el tránsito de los viajeros que usan Cercanías al dividirlo entre los dos accesos: un 75 por ciento por Sol y un 25 por ciento por la nueva estación de Gran Vía.

La Dirección General de Infraestructuras de la Consejería de Transportes se ocupa de la obra civil: la construcción de un nuevo pozo en la calle Montera para ampliar el vestíbulo, las conexiones del pozo con las infraestructuras existentes y la reurbanización de Montera.

Metro de Madrid se hace cargo de la arquitectura interior, las escaleras mecánicas y los ascensores y las instalaciones de la estación, mientras que Adif se ocupa de la arquitectura y de instalaciones de la galería de conexión Cercanías-Metro.

 
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