26-08-2020 / 11:49 h EFE

Representantes de los equipos de prevención comunitaria de cuatro barrios de Pamplona han defendido en comisión parlamentaria su labor “en defensa de la salud social y mental” de los menores.

Estos equipos, que tienen actividad en ocho de los doce barrios de Pamplona, se han enfrentado a una situación “muy complicada” en medio de la pandemia del coronavirus, con una suspensión de las actividades presenciales, pero con un mantenimiento de actividades online, ha señalado Alberto Jauregui, de Urmetxea Sanduzelai.

Han alertado de que la vuelta a las actividades presenciales, que se desarrolló a finales del mes de junio, les puso frente a una situación en que “se detectaban relaciones con las redes sociales y con la tecnología” de adicción a las pantallas, tras “una interrupción de las relaciones sociales durante el confinamiento”, ha alertado Xavier Senosiain, de Bideberri.

Por ello, debieron ponerse en marcha para elaborar actividades “que ahora son más necesarias que nunca para generar espacios seguros de reencuentro entre menores”, ha señalado Josune Etxeberria, de Etxabakoitz Bizirik.

Ha apuntado que la llegada a la nueva normalidad en estos equipos fue “con un aterrizaje forzoso” en el que, además de la situación derivada del coronavirus, esos equipos sufrieron una modificación de contrato por parte del Ayuntamiento de Pamplona, entidad que garantiza y subvenciona estos grupos y sus actividades.

Por ello, ha señalado Etxeberria, hasta el día 23 de junio que llegó la cancelación de la modificación de contratos que realizó el Ayuntamiento de Pamplona, no pudieron comenzar sus actividades de verano. Pese a ello, ha señalado que han participado “algo más de 500 niños y niñas” en las distintas actividades.

Además, ha movilizado a 80 personas voluntarias en diferentes servicios y a otros 50 adolescentes en la preparación, acompañamiento y dinamización de estas actividades.

Esta vuelta a la presencialidad, ha señalado, llevó a que desde el mes de junio los equipos ya pusieran en marcha el protocolo y los planes de contingencia “elaborados en colaboración con el personal de los centros sanitarios de los barrios”, unos protocolos y planes similares “a los que se están poniendo en marcha ahora para la vuelta a las aulas”.

Ha señalado además que realizar estas actividades “y movilizar a tal volumen de personas conlleva una responsabilidad” aunque ha defendido que “la experiencia y todo lo desarrollado en el estado de alarma avala y refuerza la existencia de los servicios de acción preventiva comunitaria.

Senosiain ha insistido en la necesidad de pensar en los menores de edad, porque a pesar de que “la salud física sí se ha mantenido y ha sido muy bien formada durante la crisis del coronavirus”, ha lamentado que no haya sido igual en el caso de la salud social y mental.

También ha alertado de que los menores son una “población desprotegida porque viven en una sociedad adulta, que se construye bajo la norma de la población adulta”. Una realidad que, ha añadido, “padecen y se ve”.

Su compañero, Alberto Jáuregui ha señalado que “se pudo ver en el primer día de actividades presenciales, en el que los chavales no hablaban, el segundo empezaban a hablar pero el tercero ya no callaban” y ha defendido la necesidad de restablecer las relaciones interpersonales en los barrios.

También ha pedido al Parlamento de Navarra que, como entidad foral, defienda y garantice el trabajo de estos equipos en Pamplona porque “para realizar estas actividades se necesita trabajar con tranquilidad”.

En el turno de los portavoces parlamentarios, desde el PSN Nuria Medina ha señalado la conveniencia de estos servicios “por su labor preventiva antes que llevar una intervención técnica o terapéutica”, para evitar que “los problemas se cronifiquen y se agraven”.

Además, ha señalado que “están cerca de la realidad de cada barrio mucho antes que cualquier otra institución”, y su labor en red puede ser positiva “para paliar los efectos del coronavirus y otras situaciones que pueden darse, por ejemplo a la vuelta al colegio, con situaciones de miedo” que pueden sentir los menores.

Por Geroa Bai, Isabel Aranburu ha agradecido la “labor de muchos años” de estos equipos, y cree que “poseen una experiencia rica que debería extenderse a otros barrios de la ciudad y otros municipios de Navarra”, ya que considera que “hay un saber teórico singular con un sistema que ha ido dando conocimiento y frutos”.

Patricia Perales (EH Bildu) ha pedido “modelos comunitarios con enfoque preventivo” y ha recordado que el Plan Reactivar Navarra – Nafarroa Suspertu tiene en sus objetivos el compromiso de apostar por estos equipos de prevención comunitaria.

También ha abogado por que estos equipos se materialicen en otras localidades y en el resto de barrios de Pamplona, para lo que ha pedido “trabajar en hechos concretos para materializar este objetivo”.

Por parte de Navarra Suma, Marta Álvarez ha recordado que la protección a estos equipos desde la cartera de Derechos Sociales lleva regulada 12 años y ha apostado por la extensión de su modelo pionero en otras localidades.

En cuanto a su funcionamiento, cree que la autonomía municipal “debe decidir en consonancia con las asociaciones y equipos cuál es el modelo a seguir”.

Por último, desde I-E, Marisa de Simón ha señalado la importancia de estos equipos que trabajan directamente en el barrio “muchos de ellos barrios obreros”. Ha llamado a “cuidarlos y preservarlos con mucho mimo porque no se pueden perder”.

 
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