18-09-2020 / 16:20 h EFE

El mariscal Jalifa hafter, tutor del Gobierno no reconocido en el este de Libia y hombre fuerte del país anunció hoy que autorizará la reanudación de producción petrolera, que sus milicias afines bloquean desde el pasado mes de febrero.

En una intervención televisada, el oficial subrayó que la actividad se retomará "con todas las condiciones necesarias y medidas de procedimiento que garanticen una distribución justa de los beneficios", en alusión al supuesto acuerdo con las autoridades en el oeste.

En la misma línea se pronunció el viceprimer ministro del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA), Ahmed Maiteeg, quien minutos después reveló que se formará un comité para supervisar ese reparto justo de los dividendos.

"El comité tendrá como función coordinar los trabajos de las partes, la preparación conjunta del presupuesto y la trasferencia de fondos para realizar los pagos y cubrir la deuda pública", afirmó en declaraciones a los medios en Trípoli.

El anuncio se produce apenas unos días después de que Rusia y Turquía, las dos potencias más influyentes en el conflicto libia, anunciaran "avances sustanciales" en la negociación bilateral que mantienen sobre el futuro de la nación norteafricana.

Turquía es, junto a Catar, el principal soporte del GNA mientras que Rusia, Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Sudán apoyan las aspiraciones del mariscal Hafter.

La Unión Europea y la ONU tratan, por su parte, de recuperar su posición de liderazgo perdida frente a Ankara y Moscú en los esfuerzos por resolver la guerra civil que ensangrienta el país desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los heterogéneos grupos rebeldes sobre la tiranía de Muamar al Gadafi.

NECESIDAD DE DESARMAR LAS MILICIAS

Horas antes de la intervención de Hafter, el presidente de Compañía Nacional libia de Petróleo (NOC), Mustafa Sanallah, había advertido que la producción de hidrocarburos en Libia no podrá recuperar su normalidad hasta que se aborde una verdadera desmilitarización que permita desarmar a las numerosas milicias locales y expulsar a los miles de mercenarios extranjeros que lucha en el país.

En un comunicado difundido a través de las redes sociales, advirtió, asimismo, que "en las condiciones actuales no se puede levantar el estado de fuerza mayor" en vigor desde febrero pasado, que además de pérdidas multimillonarias causa a diario cortes de electricidad prolongados en todo el país y escasez tanto de gas ciudad como de otro tipo de combustibles.

El estado de fuerza mayor, impuesto por las tropas de Hafter tanto en el golfo de Sirte, corazón de la industria petrolera libia, como en los yacimientos del oeste, que surten a Trípoli y otras grandes ciudades, fue abolido brevemente en julio pasado.

"El sector petrolero no debe ser politizado, no puede ser una moneda de intercambio político con la que negociar", agregó Sanallah.

LUCHA POR EL PODER

El conflicto libio dio un nuevo giro esta semana después de que tanto el jefe del Gobierno en el este, Abdallah al Thani, como el líder del Consejo presidencial del GNA, Fayez al Serraj, anunciaran su dimisión en medio de protestas populares en ambas regiones por la carestía de la vida.

En el caso de la capital las manifestaciones han desvelado, asimismo, la lucha por el poder en el seno del GNA, en particular entre el círculo del ministro de Interior, Fathi Bashaga, y el del propio Al Serraj, cuya renuncia lamentó hoy Turquía.

El último año de guerra ha reducido a menos de 100.000 barriles diarios la producción de petróleo en Libia, que llegó a alcanzar los 1,8 millones en tiempos de la dictadura.

 
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