15-10-2020 / 15:01 h EFE

El anuncio de las nueva restricciones a los 144.000 habitantes de la ciudad de Salamanca hecho por la Junta de Castilla y León no ha sorprendido a nadie porque era esperado, aunque los afectados se debaten entre la decepción y la resignación, y tratando de llevar este jueves con la última normalidad.

El Gobierno autonómico ha anunciado un confinamiento perimetral y medidas restrictivas de aforos sociales y culturales desde el sábado durante 14 días, tras incrementarse la incidencia y presentar una tasa de 504,06 por 100.000.

Hosteleros, hoteleros, trabajadores, ciudadanos que viven en Salamanca pero trabajan en los pueblos de alrededor o todos aquellos que salen a los centros comerciales del entorno de Salamanca son los verdaderos perjudicados de esta medida.

Así se considera Rosario García, que vive en Villamayor a escasos dos kilómetros del inicio del término municipal salmantino y que trabaja en la capital, como una "verdadera perjudicada", porque "aunque se permite entrar en Salamanca para ir a trabajar, es una incomodidad llevar un documento de la empresa para justificar el empleo".

El presidente de la Asociación de Hosteleros de Salamanca, Álvaro Juanes, ha estimado que el principal afectado en esta capital será el sector de la hostelería y de los hoteles, "especialmente para los pequeños establecimientos y los que no tienen terraza".

A pesar de que ha afirmado que "no queda más remedio" que atajar las normas médico-sanitarias, Juanes ha pedido ayudas a las administraciones "para conseguir hacer viables empresas de este sector que están saliendo muy perjudicadas."

Al mismo tiempo ha hecho un llamamiento a los jóvenes clientes para que "sean responsables, para que acudan a las terrazas con normalidad, pero con responsabilidad, porque todos nos jugamos mucho, tanto desde la perspectiva sanitaria como económica".

Y ha pedido a los clientes que "vuelvan a los bares, aunque adelanten una hora su ocio de tarde, porque deben tener claro que estos establecimientos son seguros".

La realidad sanitaria del coronavirus ha regresado a Salamanca porque, como afirma Antonio Castellanos, un jubilado sentado en la terraza de uno de los bares de las principales calles del barrio Vidal, "ya se veía venir, ya se había anunciado que el tema del coronavirus estaba muy mal aquí".

Un empresario de la hostelería, que prefiere no dar su nombre, ha explicado que el futuro del sector "es muy complicado" y ha señalado la situación laboral como uno de los grandes problemas: "hemos sacado de los ERTE a muchos empleados y ahora nos tocará volverlos a meter en estos expedientes".

A pesar de ello, ha mostrado su confianza en que "la reorganización, la reestructuración de muchas empresas hará que se reinventen y puedan salir adelante".

Mientras llega el sábado, cuando comiencen las restricciones, Salamanca vive este jueves con la normalidad de un día dentro de la pandemia, con turistas, aunque sin llegar a los niveles de antes de marzo, con los estudiantes acudiendo a algunas clases presenciales de las universidades y con los salmantinos haciendo su vida.

Esta normalidad también ha sido visible en la Plaza Mayor, el centro neurálgico de la ciudad, donde en las terrazas se podía ver a un importante número de personas disfrutando de los rayos de sol de un día de octubre y donde además se preparaban las instalaciones necesarias para una grabación estelar, la del programa televisivo Masterchef, que se realizará mañana viernes.

 
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