27-10-2020 / 22:19 h EFE

Con economías sanas aumenta la capacidad de respuesta de los Gobiernos y el sector público para afrontar emergencias como la planteada por el coronavirus, según coincidieron varios expertos.

"Una macroeconomía sana es buena para la salud de todos nosotros", afirmó la exministra de Salud de Perú Midori de Habich en un foro virtual sobre las implicaciones de la pandemia de la covid-19.

La especialista señaló que la capacidad de respuesta a contingencias como la de coronavirus que acumula más de 10 millones de contagios y cerca de 400.000 muertes en Latinoamérica es algo que tiene que prever el sistema económico de los países.

"Mirar con mucha atención nuestras políticas fiscales, nuestra estabilidad macroeconómica es muy importante porque solo así podemos asegurar lo que llamamos políticas fiscales anticíclicas", explicó.

Aseguró que, de esta manera, se lograría mantener una tendencia estable de financiamiento de sectores como la salud y la educación.

EL DILEMA ENTRE SALUD Y ECONOMÍA

El exministro de Hacienda de Argentina Hernán Lacunza aseguró que si bien existe un dilema entre salud y economía, esto es dinámico y a corto plazo.

En el caso de la pandemia, donde la tensión entre economía y salud escaló, dijo, "no es lo mismo una cuarentena de dos meses, que una de seis, que una de 12. Sería absurdo parar un año la producción, no es absurdo pararla dos meses", manifestó Lacunza.

De Habich, en tanto, agregó que las medidas restrictivas a las que han tenido que recurrir muchos países en el mundo, como el aislamiento social y el cierre de fronteras, pueden ser efectivas en el corto plazo "pero ya hemos aprendido que son insostenibles social y económicamente".

Consideró que "el costo humano, social y económico de no tener un sistema efectivo de salud pública ha sido enorme".

Y urgió tener un fortalecimiento de las salud pública en la agenda prioritaria, pero no tras el paso de la pandemia sino desde ahora.

"Hoy se debe comenzar y se debe continuar fortaleciendo la salud pública", aseguró.

Recordó que América Latina destina menos del 4 % de su PIB a gastos en salud pública. Esta cifra representa la mitad de lo que destinan los países más desarrollados.

Hernán Lacunza explicó que, si bien existe un debate sobre si los recursos que se asignan a salud son considerados inversiones o gastos, durante su gestión nunca vio que eso fuera una regla decisoria a la hora de asignar recursos.

"Me parece que está sobreestimada esa distinción", comentó y recordó que lo más importante es pensar que se está invirtiendo en capital humano "no sólo en tener una población sana que aumenta el bienestar de ese momento".

Afirmó que esto repercute sobre todo en el futuro (la esperanza de vida, las condiciones de vida) e, inclusive, "desde el punto de vida económico, en la productividad", argumentó.

De acuerdo con Lacunza, demostrar que un sistema de salud es eficiente, que la asignación de recursos mejora la calidad de la prestación, "va a ser el mejor argumento para asignarle más fondos (al sector salud)"

Dijo que con esto el incremento del bienestar social estará garantizado "por una mayor inversión".

Por su parte, Midori de Habich insistió en que los ministros de Salud, hoy, en el mundo, tienen condiciones y argumentos muy sólidos para la negociación de más recursos.

"Nunca como hoy el mundo está sensibilizado a las necesidades de salud y consciente de los costos humanos, sociales y económicos de no invertir lo suficiente en un sistema que funciones para sus ciudadanos", concluyó.

 
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