04-11-2020 / 21:59 h EFE

Apurar todas las medidas antes de plantear un nuevo confinamiento domiciliario. Esta es la estrategia del Gobierno a la que este miércoles se ha puesto un plazo de entre dos y tres semanas, mientras nuevas comunidades como Murcia, Galicia y Cantabria se sumaban al cierre total o parcial de la hostelería.

Tras participar en el Consejo Interterritorial de Salud, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha vuelto a subrayar la necesidad de dar margen a las medidas, pese a la escalada incesante de contagios, a los que hoy se han añadido, con un nuevo método estadístico, 25.042 nuevos casos, así como 1.623 fallecidos.

"No ha habido una discusión sobre el confinamiento domiciliario, aunque algunas comunidades han expresado que no se puede perder de vista, pero la conclusión es que hay que darse un tiempo de dos o tres semanas", ha señalado Illa, que ha remarcado que cualquier medida debe aplicarse durante al menos siete días.

El Gobierno y las comunidades autónomas han decidido asimismo en esa reunión que el toque de queda y los confinamientos perimetrales establecidos en casi todas las comunidades se prolonguen más allá del 9 de noviembre, fijado en el primer decreto del estado de alarma, y que Madrid pueda llevar a cabo el cierre territorial de tres días durante el próximo puente de la Almudena.

NUEVOS CIERRES DE LA HOSTELERÍA

Para apurar todas las restricciones hay que reducir al máximo los contactos, y en esa cadena de relaciones uno de los principales eslabones es la hostelería, cuyo cierre ha anunciado este miércoles Murcia, parcialmente Galicia y sólo en el interior de los locales Cantabria.

Cataluña fue la primera comunidad en cerrar bares y restaurantes hace 19 días y ahora se ha convertido en referente sobre los efectos de la medida, tras registrar los primeros resultados positivos, con una caída de la velocidad de reproducción del virus por debajo de 1 y una reducción de los contagios por debajo de los 3.700, que debe confirmarse en los próximos días.

Después de Cataluña clausuró la hostelería Navarra y esta semana lo hacen Asturias y Castilla y León, una vez que solicitaron sin éxito al Gobierno que facilitara la posibilidad de recurrir al confinamiento general, como también habían pedido Ceuta y Melilla y este miércoles ha hecho el País Vasco en el Consejo Interterritorial.

Murcia ha decidido cerrar todos los negocios hosteleros desde el próximo sábado y durante dos semanas, con la previsión de que pueda reducir en un 70 % el crecimiento de contagios, que tienen una incidencia acumulada por 100.000 habitantes en 14 días de 604.

También Galicia (320) ha anunciado este miércoles que amplía las restricciones a 60 municipios donde vive el 60 por ciento de la población de la comunidad con su confinamiento perimetral, el cierre de la hostelería y la limitación del deporte a la práctica individual

El Gobierno de Cantabria, por su parte, ha prohibido la actividad en el interior de los bares y ha ordenado el confinamiento de todos sus municipios hasta el 18 de noviembre, tras un récord de contagios con una incidencia de 428 casos y una ocupación hospitalaria del 10,5 % y del 15,5 % en las ucis.

HOSPITALIZACIONES Y FALLECIMIENTOS

La presión hospitalaria en Cantabria se sitúa muy por debajo de la media española (20.325 hospitalizados, 16,4 %, y 2.786 ingresados en la UCI, 11 %), que superan ampliamente comunidades como La Rioja (53,3 %) Aragón (49,3 %) y Castilla y León (39,5 %, que se eleva al 63 % si se compara con el número de camas de críticos iniciales).

También Cataluña supera el 52 % atendiendo a la misma comparación, que en los cuadros diarios que hace públicos el Ministerio de Sanidad se rebaja hasta el 42,5 %. Es el endémico problema de los datos, que tantas críticas ha generado desde el inicio de la pandemia y que tan poco se ha hecho por subsanarlo.

Analizar los datos sanitarios para sacar conclusiones sigue siendo misión casi imposible. Un ejemplo: cómo se puede determinar la evolución de los contagios en Madrid a la vista de las cifras de los dos últimos días: 507 el martes y 2.578 el miércoles, 1.206 correspondientes a las últimas 24 horas.

Por esa razón no es fácil explicar que el Ministerio de Sanidad haya sumado hoy al total de fallecidos 1.623, porque se vuelven a reportar los decesos de los casos sospechosos con "criterios clínicos muy altos", independientemente de la prueba diagnóstica.

Con este añadido, el recuento oficial de muertes por la covid-19 se eleva a 38.118, aunque todos los registros de exceso de mortalidad con respecto al mismo periodo de años anteriores dejan este número en evidencia.

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), que elabora el Instituto de Salud Carlos III, fija el exceso de decesos desde marzo en más de 60.000, y el del Instituto Nacional de Estadística (INE) lo sitúa en torno a los 66.000.

 
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