07-11-2020 / 10:50 h EFE

El Hospital de Sant Pau de Barcelona está "preparado" para hacer frente y remontar la segunda ola de la COVID-19 gracias a la previsión de las direcciones médicas, asistencial y de urgencias, y a las múltiples derivaciones a otros centros sanitarios de enfermos menos graves, sin bien falta personal de enfermería.

Fuentes del sindicato UGT y de empleados del hospital han coincidido en valorar a EFE que las derivaciones de enfermos sin riesgo a las clínicas de El Pilar y El Remei, al hospital Mutuam Güell y a la antigua clínica L'Aliança, entre otras, ha permitido al Sant Pau reservar camas para los casos graves de COVID-19.

A estas derivaciones se ha sumado la contratación de más personal, sobre todo de enfermería, en previsión de un otoño complicado por la posible confluencia de la COVID-19 y la gripe estacional, cuyos síntomas son muy similares, sobre todo en el inicio de estas enfermedades, han informado fuentes del hospital.

UN HOSPITAL CON 600 AÑOS DE HISTORIA

Este centro, el más antiguo de la ciudad y cuyo origen se remonta a hace unos 600 años, cuenta actualmente con un edificio totalmente nuevo con salas de espera grandes que ya se debieron usar en la primera ola de la pandemia para atender a enfermos y que no se han desmontado, por lo que siguen preparadas por si fuesen necesarias.

"Estamos aguantando sin llegar a la desesperación que vivimos en primavera", ha explicado a EFE la doctora Carme Pérez, radióloga y antiguo miembro del comité de empresa del hospital en los años duros de los recortes, a principios de la década del 2010.

De hecho, Pérez ha precisado de que el área de hospital de día, que se ha trasladado al antiguo hospital de Sant Pau, no se ha debido usar por el momento.

Con la previsión de más contrataciones, espacios grandes a punto y un drenaje o derivaciones constantes a varios centros médicos próximos, Sant Pau no llega a tener un centenar de enfermos COVID hospitalizados y los críticos se mantienen en una veintena.

Tampoco se ha suspendido por el momento la actividad quirúrgica programada no urgente y, aunque la UCI está llena, los enfermos no COVID evolucionan de diferente manera que los contagiados por el coronavirus y ocupan camas menos días, en general.

FALTA PERSONAL DE ENFERMERÍA

Por su parte, el representante de UGT ha considerado a EFE que "todo está bastante bajo control, se han hecho los deberes" de previsión y las existencias de equipos de protección individual (EPI) garantizan que los profesionales sanitarios pueden atender a enfermos de COVID-19 sin sufrir por su seguridad.

No obstante, ha indicado que "quizá vamos justos" de personal de enfermería, como sucede en otros muchos centros sanitarios catalanes, que incluso han llegado a publicitar en Twitter sus ofertas de trabajo de esta categoría profesional.

Ahora, la preocupación de los responsables de Sant Pau es evitar, a toda costa, que se contagien los equipos de la UCI y otros especializados por lo que ha pedido a sus trabajadores que tengan la máxima precaución para evitar la enfermedad y así no tener que prescindir durante la imprescindible cuarentena de personal altamente cualificado.

Sant Pau tuvo brotes internos en la primavera y dos de sus trabajadores, un anestesista y un periodista del área de comunicación, fallecieron a causa del coronavirus.

Según los últimos datos de 2019, Sant Pau obtuvo unos ingresos de explotación de 366,1 millones de euros y unos gastos de 363,9 millones, y dio de alta a 35.761 pacientes.

 
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