30-12-2020 / 15:11 h EFE

Entre el bloqueo israelí impuesto desde 2007 y un aislamiento agravado por la pandemia, jóvenes de Gaza se abren puertas al mundo hispanohablante con un curso de español del Instituto Cervantes de Ammán, una iniciativa inédita para alumnos de la franja que se realiza por primera vez.

En sus 24 años de vida, Ala Alihussein, licenciado en ingeniería civil, no pudo salir nunca del enclave palestino, pero siempre tuvo un ojo puesto en el exterior: creciendo entre las abarrotadas calles de Gaza capital, se forjó una mentalidad abierta al mundo que le llevó a estudiar castellano de forma autodidacta cuando solo era un niño.

Dominar esta lengua fue una de sus prioridades desde pequeño, y ahora profundiza sus conocimientos con el Cervantes, explica a Efe.

Este instituto -encargado de enseñar el español y difundir la cultura hispánica por los cinco continentes- comenzó este noviembre un curso digital de cinco horas semanales para 27 estudiantes de entre 16 y 31 años, que se alargará hasta mediados de febrero.

La mayoría son mujeres, y para casi todos es la primera oportunidad de aprender español de manera regulada y formal.

Otra ventaja es que pueden acceder al curso sin importar las restricciones de movilidad a las que están sujetos: se conectan por internet desde su domicilio, un sistema común en todo el mundo desde el inicio de la pandemia pero que a ellos -afectados por un bloqueo que limita sus posibilidades educativas- les ha beneficiado aún más.

Las clases se imparten desde Jordania por profesores del Cervantes como la mallorquina Teresa Vives, que valora el significado "especial" de enseñar a jóvenes de la franja, a los que describe como motivados y "muy predispuestos" a seguir el curso pese a su precaria conexión a la red o los cortes de electricidad habituales que padecen.

Los alumnos "son muy participativos", tienen "muchas ganas de aprender" y de "realizar una actividad fuera de su rutina" que les ayuda "a contactar un poco con el mundo exterior", destaca Vives.

"Cualquier estudiante interesado en aprender español tiene estas cualidades, pero que ellos" sean de Gaza "y tengan esta oportunidad quizás hace el curso más emocionante", añade a Efe la docente, que también ha dado clases virtuales a alumnos árabes de Jordania, Catar, Kuwait y Arabia Saudí, donde no enfrentan estas dificultades.

El Cervantes puso en marcha el curso para la franja junto con el Consulado General de España en Jerusalén y la Obra Pía de los Santos Lugares. Esta última entidad becó a la mayoría de alumnos -que reciben el curso sin costes-, y los escogió por su interés y vínculos con el mundo español e hispanoamericano.

Alihussein quiere mejorar sus habilidades porque trabaja para una empresa de atención al cliente en la que atiende llamadas desde países de habla hispana, y en un futuro le gustaría estudiar un máster en España. La beca que le concedieron para el curso fue "una de las cosas más felices" que le pasó en este crudo 2020, confiesa.

Para Majed Almosalami, licenciado en economía de 31 años y gran aficionado del Real Madrid, las clases son un cierto retorno a las raíces: aprendió español con su madre, originaria de Cuba, pero en Gaza no tenía casi con quién hablar y la lengua se le fue oxidando.

El curso le ayuda a practicar de nuevo un idioma con el que tiene un fuerte lazo emocional, a asumir reglas gramaticales que nunca estudió y a mejorar su conjugación verbal, relata a Efe en un español de cadencia árabe y vibraciones cubanas.

La experiencia es parecida para Lina Hamdan Nasser, estudiante de segundo de bachillerato de 17 años que nació en Valencia y vivió ahí los primeros ochos años de su vida, hasta que su familia de origen gazatí volvió al enclave, donde perdió contacto con el idioma.

"Aprendí el castellano en el colegio, es mi primera lengua", pero "al venir a Gaza dejé de practicarlo por el árabe, se me olvidó mucho y ahora intento recuperarlo con el curso", comenta.

Aún así, mantiene vivo e uso del idioma con sus hermanos e incluso sus padres, y en un futuro le gustaría estudiar arquitectura en España, donde aún viven su hermano mayor y la familia de su tío.

"Las clases están muy bien. Aprendemos, nos divertimos y practicamos", valora la joven, que como Alihussein, Almosalami y la mayoría de compañeros, quisiera seguir estudiando el resto del año.

El curso debe terminar en mes y medio, pero el Cervantes y el Consulado General en Jerusalén plantean posibles vías para ampliar el proyecto hasta verano.

 
Noticias relacionadas

    No se ha podido acceder al contenido, vuelve a intentarlo más tarde.
PUBLICIDAD
<< >> Octubre 2022
L M X J V S D
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
Búsqueda por días
Introduce la fecha
PUBLICIDAD