17-07-2021 / 15:40 h EFE

Las protestas multitudinarias que sacudieron Cuba el domingo tienen muchas probabilidades de repetirse si el Gobierno no ceja en su postura de criminalizar a los manifestantes y opta por un dilogo inclusivo que aborde la raz del descontento, segn expertos consultados por Efe.

"Lo que ocurri tiene muchas lecturas pero en principio es una protesta social, la ms grande ocurrida desde 1959, que somete a discusin profunda las bases de lo que se ha entendido por el 'consenso cubano'", dice a Efe el profesor e investigador cubano Julio Csar Guanche

A su juicio, "es previsible que vuelva a ocurrir" y "eso significa leer la causa no como explosin en s misma sino como un continuo que con un detonante puede explotar, pero siempre respondiendo a un proceso que remite a sus causas y a sus motivos".

"CMULO DE AGRAVIOS"

"Hay una lnea de tiempo que vena indicando que cosas como estas ocurriran y no hay nada que indique que esto sea el captulo final de este proceso, a no ser que se entienda como un punto de ruptura y se modifiquen muchas de las bases de la poltica en s misma, tambin de la poltica econmica, social, incluso del lenguaje poltico que el Estado cubano usa", indica el intelectual.

Guanche sostiene que ese lenguaje debe ser "mucho ms centrado en la inclusin", en no criminalizar a "sectores que nicamente pueden ser doblemente penalizados" y con alusiones "que casi siempre tienen contenidos de clase, tambin vinculados a la raza".

A distinguir, en definitiva, "cualquier acto ilegtimo de violencia respecto a cualquier otro protestante pacfico y con demandas legtimas."

Tampoco el historiador cubano Rafael Rojas, del Colegio de Mxico, descarta "nuevos brotes de manifestacin pblica en contra del Gobierno" dado que la represin de la ltima semana contra los manifestantes "se sumar al cmulo de agravios que sufren amplios sectores de la poblacin de ms bajos ingresos dentro de la isla".

"Es difcil vislumbrar algn tipo de salida a este conflicto en el corto plazo. La polarizacin se intensificar porque miles de manifestantes pacficos, de sectores humildes de la isla, han sido tratados como 'contrarrevolucionarios' y 'delincuentes'. En esa ciudadana inconforme, que crece demogrficamente, se afianzar el enojo", asevera el intelectual del Colmex.

LAS REDES, CAJA DE PANDORA

Entender que han sido muchos los factores, no solo la mano dura estadounidense, o el descontento por la prolongada crisis y falta de libertades, es fundamental para leer y comprender lo sucedido en Cuba. Tambin el papel crucial de internet, que hace menos de tres aos que lleg a los telfonos de los cubanos.

"Esto habra sido imposible sin una Cuba digitalmente conectada. Las redes sociales jugaron un papel facilitador fundamental al canalizar el descontento generalizado y permitir a la gente ver a otros expresar sin miedo frustraciones compartidas", seala Ted Henken, profesor de Sociologa y Estudios Latinoamericanos en el Colegio Baruch de Nueva York.

El experto define internet como "una caja de Pandora que ha trado constantes dolores de cabeza al rgimen al permitir a los cubanos perder cada vez ms el miedo colectivo e identificar su descontento con el de muchos otros conciudadanos".

Guanche, mientras, cree que la lectura de lo ocurrido debe ser multidimensional, "con foco en la acumulacin de problemas internos polticos, econmicos y sociales que tiene Cuba. Es imprescindible entender que esto no es una estricta creacin de un mtodo de guerra no convencional, sino que tambin tiene races y fuentes en Cuba, que son actores cubanos y que tiene que ser solucionado con esquemas polticos que vayan a las races".

"Es una rabia que tiene motivos, que tiene racionalidad, y si no se entiende, no creo que pueda tener solucin", acota.

ESTALLIDO DE MANUAL

Para Rojas, las protestas de Cuba tienen los ingredientes clsicos de un estallido social: "nuevos liderazgos dentro de la masa de manifestantes que tratan de mantener viva la protesta, un gobierno que, luego de reprimir, intenta dar satisfaccin a las demandas, y una oposicin que busca capitalizar el reclamo popular".

"La diferencia con los dems estallidos latinoamericanos, con la excepcin de Venezuela y Nicaragua, donde sucede algo parecido, es que las demandas populares de la isla contienen, adems de respuestas eficaces a la crisis econmica y sanitaria, libertad y democracia", indica.

Ambos coinciden tambin en que la respuesta del poder, hasta ahora, ha sido incorrecta. Esa reaccin incluy, el da de las protestas masivas, una llamada del presidente Miguel Daz-Canel a sus partidarios a salir a la calle a combatir a los manifestantes.

"El primer llamado que se hizo debi ser un llamado conjunto al control del orden por parte del Estado, con promesas firmes de que no habra ningn tipo de uso de armas de fuego como hizo Fidel Castro en 1994 que era la experiencia inmediatamente anterior a esta", arguye Guanche.

Pero, agrega, tambin debi llamarse a controlar "cualquier exceso de la respuesta que se le dio a la protesta tanto por parte de la poblacin civil convocada por el presidente como por parte del aparato policial del pas".

POLARIZACIN Y RESPUESTAS

"La respuesta del Gobierno ha sido equivocada desde el principio. Una respuesta que, en la historia reciente de Amrica Latina y el Caribe, tiene antecedentes inmediatos no slo en Venezuela y en Nicaragua, sino en la represin y la criminalizacin de las protestas que tambin hemos visto en Brasil, Chile y Colombia", apunta por su parte Rafael Rojas.

Y concluye: "Me temo que el extremismo crecer en todas las orillas del conflicto cubano".

"Ha llegado la polarizacin en Cuba a un punto de no retorno? Posiblemente s", arguye a su vez Guanche. "La polarizacin se resuelve combatiendo la desigualdad entre los actores, tambin con posturas cvicas, participacin poltica, capacidad de expresin y de dilogo, mayor interaccin entre discurso social, respeto a los derechos de los intervinientes", concluye.

En el plano de internet, que el Gobierno "apag" poco despus del estallido de las protestas, Henken cree que la ausencia de conexin no habra frenado por s sola las manifestaciones. Solo lo hizo "el despliegue masivo de fuerzas represivas", apunta.

"Esa estrategia es insostenible y estas protestas continuarn hasta que se aborden de raz las causas polticas, econmicas y sociales del descontento. A menos que el Gobierno est dispuesto a convertirse en un paria global ms de lo que ya lo es", aade Henken.

 
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