22-04-2022 / 0:30: h EFE

La extradición este jueves del expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández a EE.UU., donde será enjuiciado por tres cargos asociados al narcotráfico y uso de armas, le deja un mensaje a la Justicia de su país, que durante años ha sido salpicada por denuncias de corrupción de jueces y magistrados.

Hernández, de 53 años y mandatario entre 2014 y 2022, fue entregado hoy a oficiales de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, en inglés), que se lo llevaron hacia Nueva York en un avión bimotor, después de que fue capturado el 15 de febrero en su residencia, en Tegucigalpa.

El exgobernante permanecía recluido en una unidad especial de la Policía Nacional desde el 15 de febrero, un día después de que Estados Unidos le solicitó al Gobierno de Honduras su detención provisional con fines de extradición.

SEMBLANTE TRANQUILO DE HERNÁNDEZ

Desde que salió fuertemente custodiado de la sede de la unidad especial de la Policía Nacional, Hernández se mostró muy tranquilo y saludando al enjambre de cámaras que esperaban su traslado, en helicóptero, a la Base Aérea Hernán Acosta Mejía, donde también hizo lo mismo cuando se encaminaba a subirse al avión bimotor de hélice que lo llevó a Estados Unidos.

Su semblante, con una mascarilla cubriéndole parte del rostro por la pandemia de la covid-19, no denotaba la imagen de un hombre preocupado o deprimido por el juicio que le espera en Nueva York, donde en marzo de 2021, un hermano menor suyo, Juan Antonio "Tony" Hernández, fue condenado a cadena perpetua más 30 años de prisión, por narcotráfico.

Esposado de manos, el expresidente fue entregado a los agentes de la DEA por el ministro de Seguridad, Ramón Sabillón, y después de una espera de dos horas en la Base Aérea Hernán Acosta Mejía, fue subido con destino a Nueva York al avión que partió hacia las 14.18 hora local (20.18 GMT).

EEUU LO ACUSA DE TRES CARGOS

El primer cargo contra Hernández que le imputa Estados Unidos es "conspiración para importar una sustancia controlada" a ese país, con el "conocimiento de que dicha sustancia sería importada ilegalmente" a territorio estadounidense, "a aguas a una distancia de 12 millas de la costa de los Estados Unidos".

Además, se le acusa de "fabricar, distribuir y poseer con la intención de distribuir una sustancia controlada a bordo de una aeronave registrada en los Estados Unidos".

El segundo cargo, es por "usar o portar armas de fuego, o ayudar e instigar al uso, el poder y la posesión" de "ametralladoras y dispositivos destructivos".

El cargo tres se refiere a una "conspiración para usar o portar armas de fuego, incluyendo ametralladoras y dispositivos destructivos, durante y en relación con, o poseer armas de fuego, incluyendo ametralladoras y dispositivos destructivos, en apoyo de la conspiración de importación de narcóticos", según la acusación.

SE DESPIDE REITERANDO SER "INOCENTE"

En los últimos cinco años Hernández reiteró ser inocente de las acusaciones que le hicieron narcotraficantes hondureños que enfrentan juicios en EE.UU., incluso de autoridades de ese país.

Hoy, antes de ser extraditado, el exgobernante reafirmó que "es inocente" de los cargos que le imputa Estados Unidos.

"Soy inocente, he sido y estoy siendo sometido a un proceso de manera injusta", expresó Hernández con firmeza en un video difundido por su esposa, Ana García.

Agregó que "la verdad es una fuerza liberadora cuando se revela". "En mi oración, la de mi familia y la de miles de familias hondureñas, que la verdad se revele y prevalezca en mi caso", dijo Hernández.

"Ustedes saben que trabajé incansablemente con el propósito de recuperar la paz de Honduras, dimos nuestro máximo esfuerzo por nuestra nación", añadió.

El expresidente enfatizó que "aquellos que convirtieron a Honduras en uno de los países más violentos en la faz de la tierra", ahora "esos villanos quieran ser héroes", acusándolo a él.

Hernández es el primer expresidente de Honduras en ser extraditado a Estados Unidos por narcotráfico.

Aunque durante los ocho años que ejerció el poder Hernández fue acusado por diversos sectores -principalmente de la oposición política- de narcotraficante, corrupto y haber hecho fraude para llegar al poder en dos elecciones generales, 2013 y 2017, ningún ente de la Justicia procedió contra él.

Analistas coinciden en que el hecho de que el sistema de justicia de Honduras no ha haya procedido nunca contra Hernández es algo "vergonzoso", pero que más lo es que haya sido Estados Unidos el país que lo solicitó en extradición para juzgarlo por narcotráfico.

El 15 de febrero, cuando fue capturado, la Embajada de EE.UU. en Tegucigalpa informó que el expresidente "participó en una conspiración violenta de narcotráfico para recibir cargamentos de múltiples toneladas de cocaína enviadas a Honduras desde Colombia y Venezuela, entre otros lugares".

"En total, desde aproximadamente el 2004, la conspiración transportó más de aproximadamente 500.000 kilogramos de cocaína a través de Honduras con destino a los Estados Unidos", indicó entonces la legación diplomática estadounidense.

 
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